Como os he ido contando, nosotros a San Andrés sólo volamos con la intención de coger la famosa avioneta que iba a Providencia, bueno realmente todo lo que hicimos era aprovechar el largo viaje para ir a Providencia para conocer más sitios del recorrido, y que no sé nos hiciera tan largo. Nuestra meta, e intención, fue siempre llegar a Providencia, e intentamos sacar partido de los dos días tardabas en llegar hasta allí!!!

La verdad es que ni habíamos mirado nada de San Andrés, ni nos la imaginábamos, se supone que estaríamos un par de horas en el aeropuerto y ya está, y tenía sitios como ese en Portada 😱😱😱😱.

 

Del vuelo para allá recuerdo que todavía estaba un poco enferma (consecuencia de mis trencitas),  me trajeron una mantita, me daba frio todo pero, también os lo digo, no recuerdo que me haya encontrado mal el resto del día.

Cuando llegamos allí, al aeropuerto de San Andrés, recogimos el equipaje, y nos fuimos al stand que se supone era de esa compañía de chárter que nos llevaba allí, al embarcadero famoso, recuerdo que ahí ya nos dimos cuenta de que aquello empezaba a parecerse a una aventura, la gente era rara, no había un perfil homogéneo, a mi me recordaban a esos cuatro, cada uno de su casa, que se ponen esperando que empiecen las orquestas dos horas antes, ¿los veis?. No se les veía ni con prisa de salir, nos empezamos a preguntar si íbamos todos allí, así haciendo amigos y tal, y Sí, parecía que todos íbamos al mismo lado, éramos pocos, doce personas o así, y ninguno con prisa, eso me llamó la atención.

Entre ellos, entre ese extraño grupo, llegó la pareja que nos dejó, de primeras, un poco impactados, los de Medellín, con el modelo ese que ya nos llevaba ella (FOTO ARRIBA) y que me hizo pensar aquí algo falla; ¿Seguro que iban al mismo lugar que nosotros? ¿habría allí el ambiente que nosotros nos estábamos esperando? ¿puede ser que la que esté equivocada sea yo y allí hay glamour como para ponerte esos tacones?  No pegaban nada de nada, o ¿no pegamos nosotros?

En un momento dado, llegó alguien que nos empieza a informar quela avioneta se la esperaba tarde, o que no estaban listos, yo que sé, algo era que hasta la tarde no salíamos, que nos lo tomáramos con calma así sin más….. nadie protestó

Pues bien, en ese momento de incertidumbre y perplejidad, es cuando interviene nuestro héroe, nuestro hombre de Medellin, y nos dice:

¿Ustedes van a esperar al próximo vuelo a Providencia verdad??

Nosotros: Pues sí.

¿y qué les parese si nos volteamos juntos la isla y aprovechamos estas horitas?? ¿¿Agarramos un car y tal y tal?? Nosotros con cara de mirarnos continuamente…. Y dice él: Nosotros somos de aquí, no se preocupen que yo lo organizo en un momento y van con gente de confianza que aquí hay que dominar la zona.😏😏😏

El lo sabía todo, tenía ese plante, y pose, de ser experto en todo y controlar las “maneras” colombianas de primera mano, en un momento se hizo el jefe de la panda. Lo debía de ser en su casa también.

Negoció con un taxi una tarifa fija para pasar el día conociendo la isla, dejamos las maletas custodiadas en no sé donde porque el llegaba y mandaba, daría un algo, seguro, pero el controlaba todo así con aire de yo sé cómo se hace, y nosotros teníamos el mismo aire, pero de no tener ni idea, así que allí íbamos, nos apuntamos a todo lo que el propusiera.

Recorrimos la isla, me sorprendió porque era mucho más bonita de lo que pensábamos, con habernos quedado allí, en otra ocasión, me hubiera sentido bien. El paseo también resultó ser mucho más entretenido de lo que creíamos, sacamos fotos, vimos paisajes preciosos, playas cristalinas etc.. (era más grande que Providencia, tenía coches, tenía ciudad, pero había  rincones aprovechables, y el agua igual de bonita)

Yo iba hablando con la con la mujer, novia o yo que sé, del jefe/héroe de la panda, me iba contando cosas, confidencias de su vida en Medellín, me iba poniendo al día de las costumbres de allí, como que los hombre en Medellín salían normalmente solos, y algunos no volvían, y que allí mataban a la gente por nada, y que claro, lo normal, igual tardaban tres días en llegar de una parranda y tú no sabías si lo habían matado o seguía de juerga, así, contando todo eso, y yo sin anestesia.

Vamos yo pensaba, no hay suficiente Tranquimazin en las farmacias de Medellín para aquellas mujeres los viernes, yo ya me imagino a MM tres días fuera, y ya flipo, pero que, encima, pienses que lo podían haber matado ?? (yo: como Winona)

Ya eso es lo último…. Ella lo contaba como algo que era parte de la vida.

Mi chica «tacones» llevaba en ese neceser, que todos conocemos, de todo, muchas golosinas, me hacía gracia, porque decía que siempre llevaba cosas así de comer porque : “UNA nunca saben cuándo le va a entrar el apetito”  como si no se pudiera controlar el apetito jajaja

Yo ahí timidita, no quería ni comer caramelos jajajaja…  ☺️☺️☺️

Y pues bueno, siguiendo con las felices ideas de nuestro jefe, pasamos a la siguiente que nos aconsejó, así como nativo y experto nos dice que, allí para conocer bien la comida popular, lo bueno, lo fresco, lo auténtico, lo mejor, era comer la comida que vendían en los puestos callejeros, que los hombres tenían lo que habían pescado en el día y te lo cocinaban allí, y no recuerdo ni lo que comimos, pero sí que comimos en la calle, probamos de todo aquello que era parte de la aventura. ¡hala!  A lo que sea… tan felices.

 

La cosa no tendría más importancia si no fuera que, un día en Providencia, sentados en una casa de Santa Catalina, es una pequeña isla que se va andando desde Providencia cruzando el puente de los enamorados, sólo tiene (o tenía) tres casas y un par de playas salvajes, allí nos sentamos a descansar en una casa que, casualmente, tenía una radio puesta, la única radio, y noticias de exterior, que habíamos visto, y oído, desde que habíamos llegado la isla, oímos las noticias, una noticia nos dejo en estado de shock, comentaban que en San Andrés habían detectado un brote de cólera y estaban esperando a ver si las autoridades decidían cerrar las comunicaciones, cancelar vuelos, y declararlo en Cuarentena. Lo único que oímos y fue eso.😏😏😏

Primero, no nos podíamos marchar, Solo se salía de allí por San Andrés.

Segundo, habíamos comido en la calle, cosa que no daba tampoco mucha tranquilidad tampoco. 😏😏😏

y tercero, ¿cómo contábamos aquello en casa, familia y oficinas???

Volvimos a nuestro Deep Blue y allí nos dejaron hacer una llamada a casa, yo llamé a mi hermana por si oían en España algo de eso, les comuniqué que estábamos bien, creo que nadie sabía ni relacionaba a San Andrés conmigo jajajaja pero yo me quedé más tranquila.

Como veréis hay sitios que uno corre sus riesgos…. Siguiente capitulo, por fin PROVIDENCIA, todo bueno, disfrutar, bailar en el cangrejo y hacer vida con los nativos.. la mejor experiencia- (abajo el puente de los enamorados ahora)