Pongo el nombre mal adrede para que no salga en Google este artículo si alguien se pone a buscar información de la actriz. No quiero problemas con Hollywood y toda esa gente (JAJAJA) igual me leen desde los Angeles, a saber!  Bueno, ya sabéis todos quien es, yo os cuento aquí el daño que nos ha hecho, en general, lo bien que vivíamos antes de salir ella así de guapa.

 

Nuestro viaje empezó en Cartagena de Indias que, a ver,  tampoco iba directo ¿¿eh?? Nos os hagáis ilusiones, hacíamos una escala, unas horillas, en Bogotá, con anécdota a la vuelta incluida.

El hotel que habíamos elegido en Cartagena, igual que hacemos siempre, era de arquitectura colonial, o sea, había miles de hoteles que daban a la playa, playa que iba todo el mundo, y allí estaban todas las cadenas hoteleras grandes, lujosas, casi todas americanas, y a mi aquello me parecía Miami, todo muy guay, pero nosotros no fuimos ahí, fuimos a los de enfrente, como siempre.

Nosotros queríamos algo auténtico, local, con sabor a las casas coloniales de antes. Encontramos un Hotel que daba a otra playa menos frecuentada, con el típico corte de las casas colombianas, una gran patio, con mucha MUCHA vegetación (ver  abajo), que eso sí, también estaba lleno de pájaros de todas las especies, ya que encontraban en aquel vergel su pub de moda, no había un pájaro en Cartagena que no pasará un rato por allí, lo que les dejaban los que habitan por derecho propio, ya que anidaban y dormían también allí.

 

Con el acelerón normal de todos los turistas al llegar a un sitio caribeño, nos pusimos el traje da baño sin deshacer la maleta, y salimos como locos a investigar toda la zona para darnos el primer chapuzón.

Bajamos a la piscina, que estaba muy bien, perooo, había un partido de voleibol de agua con todos los españoles que estaban allí de luna de miel. Sííííí  😱😱😱

Entonces, lo recordareis, la gente iba de luna de miel a un sitio del caribe y se tiraba allí los 15 días, nada de conocer medio mundo como hacen ahora, pues claro que no, todos los que se había casado el sábado en España estaba metidos en ese hotel desde el domingo, que se ve que tenía un programa “especial estancia romántica”. Todos allí. (momento depresed)

Con semejante percal piscinero, nos fuimos a la playa de tirón, así que cogimos dos hamacas con el consiguiente pago, el coco loco, lo que hiciera falta, no teníamos ni pesos pagamos en dólares, ya sabes que el día que llegas los dólares no son dinero, unos dólares da igual, pagas por todo y todo te parece barato. Dólar para aquí, dólar para allá, a todos los nenos, cuando llevas una semana, harta de hacer el panoli, por un dólar, matas, jajaja…

Ahí en la playa se estaba bien, MM estaba tan contento que pillaba todo lo que pasaba, los vendedores de playa se corrían la voz de que habían llegado dos panolis y venían como avispas a un avispero…

Que si ostras ,que si zumos, cervezas, pareos, de todo (un bazar chino ambulante)…. Pero, y aquí viene la gran “bofetada”, de los vendedores mas agresivos y que estaban mas de moda, eran chicas de esas que te daban masajes o te hacían las trencitas a lo Boudere. Sí, hijas mias! un sinvivir todas con lo mismo, yo ya estaba tan harta que, al final, a unas les dije que OK, no podía más, entregada total.

La negociación con estas profesionales fue otro de los grandes errores del viaje, no cerramos un precio concreto, creo que era un dólar cada 10 trenzas, por ejemplo, claro que me dijeron que me hacían pocas, yo les dije que 30 como máximo….Bueno, no os digo más, 1.500 trencitas me hicieron.  No os puedo explicar lo pesadas que pueden llegar a ser y, por mucho que les dijeras que no querías más, no había manera de pararlas, se quedaron allí a pasar el día conmigo, toda la tarde, MM venga a bañarse, a comer ostras, a hacer amigos, a disfrutar,  y yo con las dos mulatillas haciéndome trenzas sin parar a cuatro manos, no os digo más que hasta vino la policía del mosqueó que tenían, se acercaron a ver que estaba pasando allí.

Les preguntaron algo a las chicas que no entendí, luego me preguntaron cuando me iban a cobrar, las vi con tal cara de pánico, que les dije que sí que habían dicho que 10$, debe ser el precio estándar, les di más de 10, no todo lo que salía contándolas, que salía un sueldo de médico en Colombia, pero si bastante más de 10, me dio pena, creo que mas que con la terquedad luchabas con el hambre y por las dudas no me puse muy dura, lo que os digo, a ellas les arreglabas la semana y para nosotros, en ese momento, el dinero era como del monopoly…..

El tema es que, yo me quedé desde ese momento con las 1.500 tranzas en mi pelo, y de ahí viene el daño que os voy a contar que ha hecho la Boudere con este pu… peinado.

Esas trenzas, si las mojas, no se secan nunca, nunca, eso no te lo dicen, son un horror, nos subimos a la habitación, MM puso el aire acondicionado a tope para quitar ese nivel de humedad 140 que teníamos, y yo con la cabeza mojada todo el tiempo, no secaba, y el aire que no hacía más que conseguir efecto nevera en la cabeza

Y encima, para colmo de todos mis males, los pájaros, urracas, periquitos, y toda la fauna que habitaba en ese bonito patio, no paraban de hablar entre ellos desde la cinco de la mañana, como si me trajeran la selva a la habitación. ¡No hay palabras para describir el volumen de voz de esas aves, ni os lo imagináis, qué jaleo! Y mi cabeza explotando.

 

¿Qué conseguimos de ese primer día de playa? Dos pareos y una gripe de morir que me dejó sin la cena en el único sitio que teníamos reservado para darnos un homenaje antes de meternos de lleno en las cabañas…

Acabe en un sitio tan romántico como este ………… jejeje

MM se fue a enterar como se podían uno librar de las trencitas, se quitaban en agua y echándole mucho suavizante de pelo, mascarilla o así, tres horas, o más, con la cabeza bajo el agua con el suavizante y MM desesperado deshaciendo las pu.. trencitas. Cuando terminó, por mucho que me sequé el pelo, y me calentaron con mantas, tenía 39 grados de fiebre, y el pelo como si me hubieran hecho la permanente, ¡pa matarlas!

Mierda de trencitas de verdad… aun así, nos dio para conocer los sitios donde iban/íbamos a bailar, para comprarme 6 o 7 cintas de bachata y vallenato que, luego en España, no las he puesto en mi vida, y también para ver el casco histórico de la ciudad que, eso sí, es una maravilla.

Cuando nos íbamos a San Andrés, yo todavía con fiebre, el taxista nos explicó que la playa buena era la otra, la de los hoteles en fila, porque a la que fuimos iban los desagües de la ciudad JAJAJA

No hay mal que por bien no venga, MM se había bañado mil veces, yo gracias a las trencitas no había probado el agua de Cartagena.

¡¡¡¡¡Si el que no se contenta es porque no quiere, qué asco!!!!!

Resumen: Cartagena, sí, bachata y vallenatos, sí, trenzas, no, pájaros, no, playas desiertas, tampoco. Buscad un hotel en el casco antiguo que es una maravilla y salir a bailar que es muy divertido… Os dejo una lección por si os animáis.

             Aunque me gustaba la bachata, y me encantaba verlos como la bailaban, la música típica de la zona es el vallenato y me gustó mucho, las cintas no tengo ni idea donde podrán estar, pero bueno, seguro que eran casettes JEJEE ni idea!

To be continued… siguiente capitulo San Andrés