Nuestra intención era llegar hasta esta Isla pequeña del archipiélago de San Andrés…. La Isla se llamaba, se llama, Providencia, Old Providence, la llaman los otros de allí.

Os dejo el mapa para que veáis donde está, realmente está mas cera de Costa Rica, pero pertenece a Colombia.

 

Ahora he visto que hasta puedes reservar tu estancia allí en booking (😱😱😱), y que el «Deep Blue», que así es como se llamaba donde íbamos nosotros, ahora es un resort de lujo.  😳😳😳

Cuando fuimos nosotros, no había nada más que tres cabañas que habían hecho los dueños del famoso Deep blue, un chileno y un Español que se habían quedado a vivir en la isla por convicción, es decir, cambiaron completamente sus vidas, vendieron todo lo que tenían en sus respectivos países, y se fueron a vivir al sitio donde les apetecía vivir. ¡¿Esas personas que admiras porque un día se atreven hacer lo que todos queremos pero nadie hace?! Pues existen. (pongo foto borrosa y antigua, pero así era, y así eran entonces)

Había tres teléfonos en toda la isla, uno era el de ellos, pero era un fijo que estaba en la oficina, jajaja, es por llamarla de alguna manera, consistía en una mesa y un teléfono y abría una hora al día por si llamaba alguien, así que tenías que llamar a esa hora si querías hablar con alguien de allí. De la isla. (resto del día incomunicados).

Y había también una cuarta cabaña, a modo de club social, jajaja, me hace gracia llamarlo así porque ya lo veréis, pero era algo más que una cabaña-comedor-embarcadero, era todo, realmente ibas allí para todo, a por una toalla, a desayunar,a por un café, un pescado, una consulta médica, un consejo de amigo, era un lugar de encuentro para todos, porque siempre había alguien allí sentado, o el que traía el pescao, la señora que lo hacía, hacíamos la fiesta o la reunión…

(MM es mi marido, y Washington, el guía, foto en el club, sin calor, sin humedad ni nada, imagino que se distinguen bien jeje)

Allí siempre encontrabas a los dueños o, al propio Washington, que es así como se llamaba el nativo que trabajaba con ellos y que te hacia de, ¿guía? Era realmente tu compañero de viaje, igual se tomaba un café contigo, que te llevaba en la lancha, que se metía en la cabaña para charlar, era tu anfitrión en la isla (tendría un capitulo sólo para él, de momento os dejo una foto con MM) Y así veis un poco de esa cabaña-comedor-club social, que era de donde salía el pequeño embarcadero, destino final de toda esta aventura. Sí!

Donde MM dice siempre que, el día que le jubilen, llegará hasta allí según salga de la oficina, con la ropa puesta y todo, tirará el traje al mar, y se sentará en su silla..

Véase su silla de antes, con su silla como la tienen ahora…

¿¿¿¿Cómo hemos cambiado eh??? (decía presuntos implicados jajaja) 

El capitulo de la isla ya vendrá, ahora seguimos con los trámites para llegar a la Isla que son ya una vivencia por si mismos.

Para llegar hasta Providencia, había que hacer tres paradas (como mínimo)

Una en Cartagena de Indias, que os lo cuento en el primer capitulo, y de Cartagena de indias salían los vuelos a la Isla de San Andrés, capital del archipiélago, y ya del aeropuerto de San Andrés salían una especie de vuelos chárter con carácter totalmente casero que,  te llevaban a Providencia, cuando conseguías salir, claro! luego ya volábamos cuatro despistados y cuatro de la isla, no había capacidad para más personas. 😳😳😳

  • A los de la isla se les reconocía enseguida, eran mulatos, rastafaris y solían llevar hasta las gallinas.
  • ¿A nosotros? también, éramos blancos, despistados, con bolsas y mochilas que facturábamos, como si eso fuera Iberia jejeje. Consistía en meter y sacar la bolsa tu mismo en la bodega de la avioneta. Lo que es un self service en toda regla, y seguro que pagabas algo, en cash, eso sí. Todo cash.

Para que veáis que no exagero, y os hagáis una idea más real, busqué ahora mismo, como si fuera a reservar hoy este viaje, y me encontré estos datos para llegar a Providencia.

Fijaros las instrucciones que nos dan, no parece que pongan mucho empeño en la teoría turística de, es bueno dar cierta tranquilidad al viajero (😂😂😂):

Vuelos desde San Andrés a Providencia (información práctica) (y mis comentarios en azul)

La aerolínea Satena tiene entre dos y cuatro vuelos diarios desde San Andrés a Providencia (cuando fuimos nosotros había 3 a la semana). Tiquetes ida y regreso cuestan 300,000 pesos aprox (100 dólares). No es posible hacer el pago de estos tiquetes por teléfono, (de internet ni hablamos) usted deberá reservar y dirigirse a una oficina de Satena, o una agencia de viajes en cualquier parte de Colombia, para hacer el pago del tiquete, pregunte si es posible pagar en el aeropuerto el día de su salida…….

 ( NO os puedo contar con el intríngulis que puedes llegar hasta allí, sin saber si te han guardado plaza, sin haber pagado aún, contando que se la han dado a otro que ha pagado antes, muy de allí, y sin saber si al final saldrá el vuelo, o no, a un sitio que no sabes muy bien si llegarás, sin agobios ni naa)  las instrucciones de como acceder siguen…..

Si tiene algún problema para reservar estos vuelos, YA QUE ESTA COMPAÑÍA NO ACEPTA TARJETAS DE CREDITO EXTRANJERAS, acérquese a cualquier agencia de viajes en Colombia. O sea, lo que es ponértelo fácil de cujons, pagar allí, y en metálico, y buscar la oficina así por Colombia, como si pasaras los inviernos por allí y lo pudieras comprar en cualquier momento que pases por una agencia.

  • Siguen ellos:

También hay una segunda opción, la compañía Decamerón opera vuelos chárter que puede reservar directamente desde San Andrés a Providencia.

O, vete hasta San Andrés, y ya si eso te la juegas desde allí, quiere decir esta segunda opción  (😂😂😂)

Yo creo que el dueño de estos aviones claramente es de San Andrés, o le paga la isla,  y lo hace así para que te quedes allí y no te vayas a providencia(JAJAJA).

Gracias a esta dinámica del intríngulis, nosotros tuvimos la oportunidad de conocer la isla de San Andrés cuando no estaba previsto en los planes, nos dijeron que el avión no salía hasta la noche, unas seis horas más tarde de los previsto, lo normal ¡vamos!, y allí conocimos a unos compañeros de viaje que nos alegraron la estadía (como dicen ellos jajaja). Estos, «ellos», eran de Medellín, cuando el cartel de Medellín estaba en pleno auge popular, también esto nos daba mucha tranquilidad, ella subida a unos tacones de aguja de 20 centímetros, vestido incorporado al vacío, y neceser en mano, muy estudiado el modelo para ir a una isla donde, el que más, se ponía, y para cenar, o ir al baile, una camiseta vieja y grande, y unas abarcas eran consideras un zapato para bodas y banquetes. Pues eso.

No había nada mejor que esto, y lo bien que lo pasamos con ellos, y os los tengo que enseñar.. (to be continued)