Seguimos hablando de música (CAPITULO 2)

Después de que ya todos, casi medio planeta, sabe que, en mi casa teníamos dos tocadiscos, el de los mayores, un clásico en una sala, y el de pilas, en la habitación de las niñas, pues ya os voy a contar anécdotas, historias, de la música de mi casa en esos, y estos, días.

Todo niño es feliz cuando se pone malo y le dejan en casa, eso es así, cuando uno no iba al colegio era feliz, da igual la fiebre, la tos, la garganta, todo. El quedarse en la cama siempre era algo bueno, sólo había algo que lo hacía mas pesado, cuando la fiebre era alta, cuando lo decía nuestro médico de cabecera, al menos en mi casa, nos tenían que poner una inyección, o dos, no recuerdo, Inyecciones era la parte peor de todo…. Pero no todo era malo, hasta en eso tenía su lado cómico también.

Para ponernos la inyección venía Clara a casa, la practicante, y ¿que traía DOÑA Clara en su bolso para hacernos el momento más llevadero?? El disco preferido de ella misma en ese momento: GiGi EL AMOROSOOOOOO…. Sí, ¡¡¡hijas miassss!!!!, no me lo invento, sacaba el disco, lo ponía en nuestro aparato a toda pastilla, y al ritmo de Gigi el Amoroso nos pinchaba sin piedad, y lo oía en alto ella y mi tía, y reían, nosotras con la fiebre y todo el machaque, pero no dejábamos de disfrutar sin cole, y más con todo eso.

Entonces había un momento de tal buen rollo entre las dos, mi tía y clara, que mi tía se venía arriba, y le ponía a la practicante otro disco elegido por ella …eso sí, ella ya en el tocadiscos familiar, pero a todo gas también, para que lo oyeran hasta en la plaza de abastos de Luarca.

No recuerdo mucho la canción de entonces de mi tía, yo creo que era: NO TENGO EDADDDDDD; no tengo edad, para amarteeeeee ………. Es que recuerdo una anécdota con eso, como esa canción la ponía tanto, mi hermana pequeña se la aprendió de seguidillo y, alentada por su fan número uno, mi tía, un día, ni corta ni perezosa, se presentó a un concurso de canciones (o cantantes🙄🙄 ) en el parque de Luarca, nosotros, que no sabíamos nada de eso, oímos desde casa su voz, tenía como cinco años, y cantaba la pobre: NO Tengo EDAD, No tengo edad, PARA AMARTEEEEEE  🎼🎼…. Y tanto que no la tenía jajajaja La concursante más pequeña de allí, si es que el mundo es de los valientes, desde luego que lo es, ¡¡Palo!! Mi madre se quería morir!!!

Otra de las canciones que marco aquella primera casa donde vivimos,  otra de las elegidas por mi tía que le encantaba JAJAJAJA y la ponía sin parar, era esta :

🎼🎼 Son tus perjúmenes mujer…. Lo que me sulibella, la que me sulibella…. son tus perjúmenes mujer 🎼🎼🎼🎼🎼🎼

No os podéis imaginar el volumen, y cuantas veces la ponía, quería que la oyera todo el mundo…. ¡¡¡A toda pastilla!!!

¡¡¡Jajaja… YO LA ODIABA!!! PREFERÍA MI RADIO!!! 

En ese mundo de armonía musical, un día llegó mi padre a casa con un notición, lo consultó mucho a todos, en nuestro caso éramos todas, todas apoyando la moción, no entraba un piano en casa, y él era muy muy fans de la música jazz, blues, Soul, ¡vamos!  Que si no había un negro en el grupo, no le gustaba … toda la música de negros, sus voces, como tocaban, su ritmo, ellos tienen algo especial para la música, eso siempre lo dice, y él quería ensayar sus propias melodías…  así que decidió, y aprobamos todas, comprar el órgano Hammond más grande de esa época, SÍ, fue un cambio gordo en casa.

El primer cambio fue por espacio, donde ponerlo en casa, yo creo que nos hemos cambiado tres de veces de casa siguiendo un poco los tamaños de los órganos que iba comprando mi padre jajaja… el primero, estaba en el comedor, sólo entraba allí, cuando abríamos la mesa con todas las alas, ¿os acordáis? ¿Esas que había con alas a los lados?? Creo que las había en muchas casas, pues esa, cuando comíamos todos, y alguno más en casa, algún niño se sentaba encima del teclado, os lo digo…. 😄😄😄

Ahí empezó a tocar él las melodías que nos acompañaron toda la vida, algunos temas los repetía siempre, algunas canciones nunca se fueron de su repertorio… y siempre las tocó con la misma ilusión, no se cansaba, ni se cansa de oírlas.

Cada Navidad, cada fiesta, cada día con amigos, él daba un concierto en el órgano, mi madre y los amigos cantaban a su alrededor, y eso era síntoma de que estaba MUY feliz y que se lo estaba pasando muy bien.

El primer mayor problema para los demás, siempre fue donde colocarlo, sobre todo para mi madre, que llego a hacer una esquina especial a medida tapada con un biombo (bonito)…..y ahora mismo, ya sin sufrir mucho, vuelve a estar en situación privilegiada en el salón.

El segundo mayor problema, eran los ensayos de las canciones nuevas, cuando quería sacar una canción que no le salía, como trabajaba todo el día, nunca podía hacerlo de Lunes a Viernes, el trabajaba mucho, así qué, los sábados y domingos, por la mañana, tocaba ensayo general, nosotras, con una resacón del quince por entonces, teníamos que oír el órgano a todo meter, pero, eso no era lo peor, o lo mejor, a veces es que no le venía a la cabeza la música que quería sacar, por falta de memoria, no sé le quedaba lo nuevo, como ahora a nosotros, vaya!, entonces venía a la cama, te daba un toque para despertarte y decía: SINE, ¿cómo era esa de…. Una chica que se iba y lloraba y él decía YEAH YEAH YEAH ………?

Sí, Sí …. Tú con un “me quiero morir”, y aliento de matar a un pez, cantándole lo poco que recordabas para que cayera en la cuenta…. A él no le preocupaba nada…. decía, ¡¡ ahhh!!! YAAAAAAA y se iba corriendo a tocar el órgano no se le fuera a olvidar ….. si con eso no caía decía que es que la cantabas mal jajajajaja

¡Eso, junto con los amigos que acababan siempre en casa tomando la última copa para que mi padre les tocara el órgano, JAJAJA ¡¡¡¡¡qué noches! ¡¡¡¡Eso marco mucho nuestra vida, y más, la de los santos vecinos que teníamos!!!! Creo que ayudó que ellos fueran amigos, tenían que serlo.

😍😍😍😍😍😍😍😍😍

El órgano sigue morando en medio de nuestra casa, esta ya es la tercera, y sigue funcionando, aunque nadie lo toca, mi padre ya no lo puede tocar, creo que no tiene fuerza suficiente en los dedos para hacerlo, y ninguna de nosotras sabemos hacerlo… mira que el pobre nos llevó siempre a buenos clubs de jazz, nos puso siempre su música, nos metió en la cabeza siempre la buena música, tiene discos que son joyas, y los sigue oyendo, pero nosotras somos cántaros con orejas…   siempre será, y seguirá siendo, su órgano y su música.

La música que ha marcado, completamente, el sonido de nuestras vidas ….