Así se podía llamar, y se va a llamar, porque parece el único que hemos hecho, es que lo contamos un millón de veces, sí, y como ya los maridos e hijas, no nos dejan hacerlo más, he decidido que voy a dejarlo por escrito y para siempre😂😂😂😂, ya que lo lea la gente todas las veces que quiera, y cuando quiera, ¿qué hablamos del este ? te paso el link jejeje.
Es más fácil contar algo que ha ocurrido una vez, un recuerdo, una experiencia, un encuentro, un viaje, algo pasajero, que algo que va contigo en la “mochila” por siempre, y por eso he decidido contar mi historia con Isa en forma de viaje, uno de esos que no se olvidan.
Hace unos pocos años, bastantes, me fui con mi amiga del alma de Luarca al Este, Sí, que lo sepa la gente jajaja.

Nuestra amistad empezó en la adolescencia, empezamos a salir juntas a la hora de, lo que se suele llamar, “salir”, cuando ya te empiezan a dejar tus padres salir sola y por la noche, y ahí nos fuimos un día de parranda y nos pasaron los años hasta ahora, así que nuestra amistad está repleta de todo, risas, palos, juergas, estudios, disgustos, comilonas, viajes, bailes, enfados, tristezas, bodas, alegrías, así fuimos llevando la vida, y las circunstancias que nos tocaron, sin dar mucho la lata, bueno yo lo creo.
Aprendimos a divertirnos y a aburrirnos juntas. ¡Madre mía! Que si aprendimos a aburrirnos! recuerdo domingos corta-venas, tardes de cartas eternas, bicis, cines, series, todo de eso, pues miles … el caso es que, siempre lo hablamos ahora, ¿cómo hacíamos que no parábamos ni un minuto en casa? Ahora salgo un par de horas y ya me están diciendo que no paramos y que estoy todo el día en la calle jajaja. Yo entonces llegaba a Luarca, dejaba la bolsa en casa, llamaba al 613 y pa la calle, a los 5 minutos ya estábamos en el banco de los vagos, solíamos quedar ahí. Desayunabas, te arreglabas corriendo, y salías. Comías, y salías. Cenabas y salías. Nuestra vida se desarrollaba sólo en la calle, o fuera de casa, teníamos que inventar mil maneras de matar horas para ocupar el día, y siempre fuera, o siempre juntas. Lo hacíamos bien ¿eh?, A veces, si llovía, nos poníamos en una casa a oír música, o a jugar a las cartas, y si hacia bueno, pues a la calle, mucha calle, bici, playa, rió, árbol, portal, banco, lo que sea, eso sí, por las noches, si estrenaban película, siempre al cine… si nos gustaba una serie, pues íbamos a mi casa a verla, y como todo en la vida, las circunstancias, estudios en este caso, nos fueron llevando por distintos lados, Salamanca Madrid, Barcelona Madrid, Valladolid Madrid, jajaja, yo siempre Madrid, y ella cambiando, así todo el tiempo…. porque íbamos de un lado a otro las dos también.

No sé como podíamos estar todo el tiempo en contacto si nos estabamos nunca en casa y no había móviles. Imagino que conocíamos muy bien los horarios, porque lo que si recuerdo es que, lo estábamos.
Cuando acabamos de estudiar, Isa se fue a hacer un no sé qué «superior» a Viena, y yo, que ya trabajaba, y con esa cordura nuestra que nos ayudó a vivir la vida muy bien, me fui un día con una compañera de trabajo al Bingo, SÍ. Me había llamado una tía mía, confidente de muchas cosas, entre otras esta, y me dijo que habían abierto un Bingo, cerquita del curro y, con unos premios que te podías morir. ¡¡Lo máximo en bingos de Madrid!! . Y nosotras, pues hicimos lo que debíamos, no cabía otra cosa, ¡hala! para el bingo que nos fuimos al salir del trabajo, mi compi y yo, como no podía ser de otra manera. Jugábamos un cartón a medias, las dos sentaditas con mucha gente en la mesa, y vaaaaaaa y sale el númerooooo gordooooooo y BINGOOOOOO, SÍíííí, nos toca el especial de las 8, el más alto de todos, o sea yoooooooo(O_O) en shock total, eran no sé cuantos miles de pesetas…. No os podéis imaginar la ilusión, llorábamos como «misses» cuando nos lo dieron….

Fijaros bien si tendríamos en ese momento la sensación de ser París Hilton que, esta amiga mía llamó a su padre para que nos viniera a recoger en coche a la puerta del bingo, no nos atrevíamos a salir a la calle ni a coger un taxi ni a nada con todo aquello jajaja, en fin, no creáis que era para tanto el premio, es que éramos así de bobas, así que yo, al mismito día siguiente, no esperé más, hablé con mi jefe, y le dije, completamente segura de mi misma, que me iba 15 días de vacaciones porque me había tocado un Bingo, así mismo, que lo sentía mucho que no podía aceptar un NO, éramos así, él me miró con cara “¿de dónde habré sacado yo a esta?”, pero me dejó ir. Así que debí de llamar a Isa a un fijo, lo típico, recuerdo que también íbamos mucho por las cabinas de la calles que siempre había colas, ¿os acordáis?, ya os digo yo que, no estando en contacto como ahora, lo acababas solucionando todo, vamos que tampoco han hecho tanto estos listos con gafas, que ya nos arreglábamos nosotros muy bien con lo que había, sigo que me enrollo, lo hablamos las dos, ella se piraba unos días de clase, y así yo me fui en el primer vuelo con plazas libres para Viena… así, tal cual.

Allí conocí la ciudad, las compis de residencia, las cervezas a tutiplén, en fin, esas cosas normales, y aprovechando que estábamos ya las dos por ahí dando bandazos, como siempre, decidimos hacer la famosa excursión a Hungría, comunista, al Este, totalmente Este entonces, debía ser 1984-85.
Las niñas de Isa creen que no hicimos otro, sí lo hicimos niñas, pero es que este fue muy tremendo y por eso os lo voy a contar, la gente entonces no hacía turismo al este, la gente se iba a Landres, París, al caribe, pero el este no lo pisaba nadie, y mucho menos dos jovencitas con cara de pipiolas, además, nos quedamos TAN impresionadas con todo lo que vimos, es que entonces lo realmente exótico, y ahora lo seria más, era conocer aquellos países, eso sí que era cambiar el chip en todo, esa gente no tenía nada que ver con nosotras, esa ciudad que se veía que podía ser tan bonita, estaba sin vida, triste, gris, sin limpiar, sin escaparates, sin bares, era como si nos hubiéramos trasladado en el tiempo, parecía que nos habían enviado a una peli de hace 50 años. Y es más, por la impresión que recibimos, y el trato, nos daba la sensación de que la guerra no había terminado, teníamos hasta miedo viendo a aquellos «soldados» que nos gritaban jajaja es que no los encuentro como eran, estos me parecen parecidos pero estos con mejor cara y mas bajitos;-)))

Impresionante… os voy a poner aquí una foto del puente de las cadenas… creo que ahora está lleno de coches y turistas, nosotros pasamos solas, nos daba tanto miedo que al final dimos la vuelta atrás y nos cogimos un autobús, por supuesto que no supimos pagar, ni nadie nos lo supo explicar… por más que íbamos muy orgullosas de que no íbamos a tener problema con ingles y alemán, pues nadie hablaba nada que no fuera húngaro. NI IDEA

No había turismo, no viajaba nadie allí ¿¿¿¿¿para que querían ellos saber idiomas?????
Fin de la primera parte….. los detalles del este van en la siguiente parte…
Siguiente capítulo saldrá en un par de días, o menos jejeje, donde ya cuento nuestras impresiones de lo que era el Este, impresiones de unas jovencitas que no sabían ni lo que había pasado, o sí 😉😉😉
MIRALÁS …DEL BANCO DE LOS VAGOS (JAJAJAJ) A LA MISMISSIMA HUNGRIA COMUNISTA … PASANDO POR VIENA Y VINIENDO DEL BINGO … QUÉ TIAS MÁS GENIALES…
Pues sí, así era nuestra vida, lleva de contrastes jajaja….Gracias, Sonsoles!!
Jajaja. Muy bueno lo del Bingo… Eres lo más.
Gracias por comentar, Lucía!!
Buenísimo. Es que lo veo todo..os veo a las dos..que lanzadas..que buena también la descripción de los prolegómeno s..el bingo..llorar de la emoción…que gracia,,
Muy divertido
Gracias!!! gracias a un bingo, así fue, y para allá que nos fuimos! jajaja