No sabía si llamarlo así o, cuando yo vuelvo a OVIEDO o, … los sonidos de una VIDA.

Deje de estudiar en Oviedo hace ya muchos años, muchos, claro que sigo yendo, pero ya de vez en cuando, cada vez que voy, cada vez que oigo este sonido, me quedo varios segundos callada… podía quedarme minutos, pero es que casi siempre voy con gente, y vuelvo corriendo a la otra parte de la vida.

Cuando estábamos internas en el monte del Naranco, oíamos las campanadas esas que llegaban de la plaza de la Escandalera, era el único sonido que nos llegaba del exterior, de una ciudad que ni veíamos…. Estábamos en el estudio, pensando, jugando, aburridas, y siempre aparecía este sonido.

Hay sonidos que marcan tu pequeña historia, cada vez que vuelvo a Oviedo y lo oigo, vuelvo a sentirme una niña en un estudio, oyendo estas campanadas de lejos, retumbando y removiendo tus recuerdos, vuelves a tus compañeras, tu uniforme, y hasta tu forma de sentir.

El sonido de esas campanas, siguen sonando cada vez que voy, y me dan un pellizco en el alma, esos sonidos que logran calarte en tu infancia te dejan tocado para toda la vida, cuando suenan otra vez, ya pueden pasar años, siglos, estar rodeada de gente, o de ruido, que tú ya no escuchas nada más.