Aquí ya os voy a contar la aventura de las dos ya perdidas en semejante crucero, lo resumo en tres tres anécdotas que nos marcaron el viaje.

La primera anécdota es el viaje en sí:

El transporte, visados, permisos especiales para pasar al otro lado, ese papeleo lo hizo todo Isa desde Viena, creo que cuando terminó le convalidaron tres años de comercio exterior o algo más.

EL TREN ( sólo con el tren tendría para un articulo, o más 😂😂😂😂, y lo sabéis  👉👉👉 )

Lo que ahora se hace en dos horas y media en un tren normal, nosotras debimos tardar unas 8 horas, el paisaje estaba todo nevado, debía de hacer -10 grados ese día, aquellos hombres con esos uniformes de invierno, con abrigos y esas botazas, guardias, policías, militares, no sé qué eran, pero estaban en todos lados, y no paraban de gritar por los vagones, y en las estaciones.

Si, a eso, le añades ese idioma tan raro, mirándonos con cara de odiarnos, ellos queriendo saberlo todo, y nosotras no entendiendo nada, a ellos sólo se les ocurría chillar más, y que más daba el tono, si no se entendíamos una palabra, era todo más de lo mismo, sacábamos el billete, y era el pasaporte. Sacábamos el pasaporte, y era el visado; Sacábamos el visado y era el carnet, ¡yo que sé!….. En fin, todo así, se supone que aquellos hombre pretendían entrevistarnos, lo típico de las fronteras, y más en esa, por qué íbamos allí, para qué, dónde nos íbamos a hospedar, esas cosas que se preguntan cuando viajas, pero ¿cómo lo iban a hacer si no hablaban ni ingles, ni alemán, ni español, ni nada????? ¡Era un horror! Recuerdo al pasar la frontera nos registraron todo, las bolsas, levantaron los asientos, a todo el mundo, todos los vagones, así que dos horas, o cuatro horas, paradas en la frontera, en medio de la nada, con la nevada y el frió, ya entenderéis que sólo estábamos esperando a que nos mataran (😂😂) así lo veíamos.

Lo mejor del tren fue a la vuelta, eran compartimentos de esos pequeños que yo creo que entrabamos seis personas, fuimos para allá con una yugoslava que iba sufriendo mucho, así la veíamos, y no pudimos hablar una palabra con ella, pero a la vuelta,  todo cambió, pues llegamos al compartimento, empezamos a hablar en español y, ¡milagro! dos eran mexicanas y, los otros dos, una pareja Colombiana, algo así jajajaja, cuando llegaron los matones esos, y vieron que éramos todos de habla hispana, casi lloran 😂😂😂😂, esta vez si que les hicimos sufrir a ellos, ¡que bien! Es que realmente fue de guiness, os prometo que, encontrar seis personas de habla hispana, en ese momento, y en ese tren, de verdad que era un milagro del cielo, nos partíamos de risa los seis en sus caras, nos pusimos de acuerdo para decir que no sabíamos nada más que español, para J…, PUES ESO, eah!!

¡Nos miraban muy MAL 😂😂😂, se lo merecían!!

La segunda anécdota, lo normal, donde alojarse:

Allí no había internet, ni aquí, ni guías de turismo, ni nada, yo creo que no había ni teléfono, aquello era un destierre total, nos aconsejaron que al llegar nos dirigiéramos a la oficina de turismo de la estación (precaria y vacia, como todo) que nos ayudarían, pero que tuviéramos en cuenta que la gente se solía quedar en casas de particulares ya que la gente necesitaba dinero y buscaban a gente estación para ocupar un cuarto y sacar algo de pasta, es era el método de hospedaje más común.

Y lo era, no es que hubiera gente esperando por turistas, es que parecía que los que llegaban eran ellos, todo Budapest se tiraban a los 4 pobres que llegábamos con pinta de nos ser de allí, en fin, aquello asustaba, mucho, pero no te podías librar, no llegamos ni a la oficina esa de turismo, nos agarramos a una señora que nos pareció así con buena pinta y, sobre todo, hablaba inglés…… (INGLESSSSSS)

Nos fuimos con ella, nos metió en un autobús que necesitaba una reposición o limpieza urgente, y nos llevó hacía un barrio a las afueras que estaba sin asfaltar, era una colmena de viviendas horribles, y su casa llena de cortinas y zapatos por el suelo, sólo recuerdo eso, le dijimos que nos íbamos, o nos escapamos, creo que lo segundo, entonces salimos corriendo y volvimos en el mismo bus que nos llevaba a la misma estación donde habíamos llegado, es que no sabíamos hacer nada más y nadie nos entendía ni una palabra.

Ahí estuvimos a punto de flaquear, aquello nos estaba dando más miedo que ganas de aventura, y llegamos a pensar en volver a Viena, pero le dimos otra oportunidad, en la estación nos fuimos a la ventanilla famosa para turistas, y nos dieron un mapa de la ciudad, vimos en medio de todo el Danubio, tenía aquella parte mejor pinta, y aquellas casas parecían históricas y no barriadas, así que cogimos un taxi, si, había un taxi con taxista dentro, ya nos íbamos consolando, le señalamos el rio en el mapa, por gestos, por supuesto que el no hablaba ningún idioma, y cuando estábamos llegando al rio, vimos un hotel que parecía de lujo, me baje, pregunte cuanto era, money room, y creo que me dijo 10 dolares, dejamos el taxi a toda mecha, le dije: «¡vamos Isa, sal que esto está tirao!» Y lo que os digo, las auténticas reinonas del hotel, estábamos solas, no había nadie, y nuestra habitación era como una plaza de toros.

Aquellos empleados, todos uniformados, no paraban de ofrecernos coca-cola cuando nos veían, su idea de occidente. Ya les dijimos que éramos más de café, pero seguro que tampoco nos entendían. Ahora sería así:

 

La tercera anécdota, y última por resumir… 😌😌😌

Ya lanzadas a aquel dispendio, cuando comprobamos que todo se podía comprar, si lo encontrabas, ¡claro! Que eran ellos lo que no lo podían pagar, cuando vimos la diferencia, ya nos sentimos estrellas de Hollywood y nos vinimos arriba, pedimos un sitio típico húngaro para cenar bien, comer una buena carne (caza), zíngaros con violines, lujo, poderío, esa noche a todo plan….. y ahí fuimos, claro que sí, de ahí es la foto esta….

 

 

 

Como señoronas, por supuesto el sitio estaba vacío de gente local, ellos no se podían permitir un sitio así, ni un hotel como el nuestro, ni un café en un bar, había sólo un par de mesas ocupadas, una de ellas nos pareció ruidosa y cercana, como si fueran de casa, era una convención de médicos de córdoba JAJAJA os lo prometo, nos venían a ver a la mesa como si hubieran encontrado dos cachorros ¿sois españolas? ¿qué hacéis aquí?? Entonces encontrar a un español, y allí, era para darle dinero y todo, nos dijeron su hotel por si necesitábamos algo, y recuerdo que no tenían ni idea de lo que era Budapesh, no habían visto nada de lo que nosotras habíamos visto, enseñaban lo que querían.

 

 

Y como muestra de que el húngaro ese nos tocó el violín, aquí prueba de ello….. sólo tengo esta.

 

Y comimos muy bien, sí, luego nos pasaron más anécdotas que no las cuento porque a Isa no le gusta la exposición mediática 😌😌😌  jajaja… así que no cuento más, hala!

Un día no encontramos suministro de leche en toda la ciudad, nada, nos parábamos en todo lo que pudiera parecer una cafetera, y nadie tenía leche, no entendimos nunca que había pasado. Como en todo lo demás.

Nos volvimos para Viena, a los bares ruidosos llenos de jóvenes tomando cerveza, ¡que gusto!!!!  Ahí nos tomamos unas jarrillas más con las compis de Isa contándoles nuestras anécdotas, y a partir de ahí, fue parte de nuestra vida….

 

El BUDAPESH de entonces, ¡que frio, en todos los sentidos de la palabra!