Por Fin, diréis todos también, esto fue como el rocío, jajaja, pues sí, llegamos a la ISLA de providencia.

Cogimos el vuelo, al final todo llega, el vuelo se llena y sale, la avioneta era tan chiquitita que da bastante miedo cuando te subes y cierran las puertas, porque nunca había ido en un avión tan pequeño, y volaba tan bajo que se veían hasta los pequeños tiburones que saltaban en el mar, esas aguas tan claras que dejaban ver hasta los perfiles de los peces.

¡Una maravilla!

Por fin llegamos al aeropuerto, besamos tierra, buffff, nos esperaba Washington y nos llevó a la famosa cabaña club social que ya todos conocéis… allí conocimos a los dueños, dos “amigos para siempre” les llamaría yo, los dos tenían, y tienen, una historia de novela, pero como es suya, y no mía, se la dejo para ellos.

Desde que llegamos allí nos hicieron participes de su vida, la isla tiene ahora 5.000 habitantes, yo creo que cuando fuimos tenía menos, porque nosotros nos movíamos por la isla y ya nos conocía la gente… Nos invitaban a comer en sus casas, si los veíamos que volvían con un pez, nos decían venid a probarlo a casa. No había miedo, gente sencilla.

Hablan un lenguaje extraño entre ellos, viene a ser una mezcla del castellano, africano e inglés, pero todos se defienden bien en castellano, aunque por ejemplo, para escribir, les costaba, y por esto mismo, un día, uno de allí se vino a nuestra cabaña, se había enamorado de una chica que había ido a visitar la isla, como quería escribirle algún día, se quedó con la dirección, y me pidió que yo le escribiera una carta, jajaja, sí. Le decía yo; ¿Y qué le digo, qué te has enamorado?, Y decía él; Noooo, eso nooo, tú ya sabes lo que quieren las chicas jajajaja, ¡¡yo que sé que quieren las chicas!!!. La carta se la escribí. Lo bueno, o malo que, en ese todo vale de, como quieras tú, me inventé palabras de amor que no sé si sentía él de verdad jajaja, ya lo siento si la chica no entendió lo que el sentía, yo tampoco. JAJAJAJA

Eran personas buenas y felices.

En el año 2000 la UNESCO proclamo la Isla de Providencia y Santa Catalina como Reserva Mundial de la Biosfera «SeaFlower» debido a su inmensa riqueza natural.  

¡Y lo que nosotros nos alegramos!

Cuando estábamos allí, nos dijeron que había una manifestación porque temían que un grupo hotelero estaba planeando construir allí un hotel, los nativos no querían que su isla se convirtiera nunca en una isla para el turismo, preferían que se conservará como hasta entonces, viviendo de la pesca, de la agricultura, contando historias de piratas a los cuatro que íbamos a visitarles, a nosotros nos pareció muy justo que lucharan por eso, así que salíamos a manifestarnos con ellos, y me hace mucha ilusión que lo hayan conseguido, y que sigan viviendo como antes, o aunque sea parecido. (ni una hamaca de plástico más)

También la chica del “dueño1”, dueño 1 había rehecho su vida con una chica de allí, nos dijo que empezaban las vacaciones en el colegio (solo había un colegio), tenía una niña que iba allí, y celebraban el festival típico de fin de curso, nos preguntó que si nos apetecía ir allí con ellos que era muy bonito.

A mí me extrañó mucho el plan, pero por supuesto que fuimos, nunca me arrepentiré menos de haber ido a algún sitio, ¡qué diferente, qué vistoso, qué colorido, qué bonito!

¡¡¡Yo veía a las niñas ir al colegio por la mañana con esos uniformes de color amarillo y rojo en contraste con su colorido natural, eran todas tan, tan monas!!!  Lo que está claro que cada uno tiene algo en los genes que no sabes de qué o quién viene, unos sí, otros no. Podía entender que aquellas niñas tuvieran todas una belleza natural impresionante, la mezcla de razas les había favorecido físicamente, estaba claro!, pero nunca entendí cómo aquellas niñas, que nunca habían salido de aquella isla, tenían todas esos cuerpazos, caminaban erguidas y les gustaba a todas el “modelaje”!!!!!  (no quiero usar fotos de niñas, pero las conservo)

¡Todos los cursos hacían desfile de “modelaje! Siiii, y lo hacían como si salieran de una escuela de modelos. Yo pensaba, si viene aquí un diseñador «paguisien», se las lleva a todas…. ¡que maravilla! Con que estilazo desfilaban, y fijaros que, no había ni tele… no sé, igual en alguna casa la había jejeje, nosotros no la vimos, pero era increíble como llevan eso, y el ritmo dentro, sin que nadie se lo enseñe.

Nos encantó el desfile, igual que nos encantaba ir al “cangrejo”, era el único sitio de la isla que se bailaba y se tomaba copas, por decir algo. Sólo había ron, te dejaban un cubo con hielo, la botellita de ron, y unos limones, te lo llevabas a tu mesa, y te lo montabas tú sola, como el baile se hacía en el exterior, es decir, fuera de la choza-bar, pues no había casi luz, nosotros no veíamos nada más que dientes, pero ellos nos veían todos a nosotros jajaja, cada vez que íbamos, al día siguiente alguien en el desayuno nos decía que nos habían visto en el baile jajajaja, ya lo sabía todo el pueblo. Así eran.

No quería despedirme de esta isla sin deciros que, por supuesto aparecieron los de Medellín a buscarnos por allí varias veces, no teníamos ganas de compartir la isla con nadie más pero, siempre existe un pero, un día aparecen por el embarcadero con un pedazo de barco, no sé ni medirlo, IMPRESIONANTE, y dicen ¿a esto no nos dirán que no, eh???? Y fuimos débiles, nos fuimos al cayo cangrejo (FOTO PORTADA) con ellos en el barcazo, JAJAJA. Un día maravilloso, como todos.

(MM el dia del barco, no se le ve feliz prácticamente)

Y otro día cualquiera, de fiesta con nuestros amigos-dueños, MM les enseñó a hacer un coctel típico de España, lo probamos todos, de ahí la foto abajo, y lo mejor que, unos amigos nuestros, fueron años más tarde al Deep Blue, y nos contaron que tienen en la carta de cocteles, el “coctel MM”, con su nombre y todo, nos hizo mucha ilusión, y más a ellos cuando lo vieron. (foto dueños con cóctel MM)

Hay un poquito de nosotros todavía en ese rincón del mundo.  aiiiinnnssss

Siempre soñamos con volver, sé que nada será igual, ya he visto que ahora es un resort de lujo, pero sé que nuestro “dueño1” sigue ahí porque conocí a una prima suya en España, y me lo confirmó, y que el cangrejo tendrá luz, pero la esencia seguirá igual.

Providencia, lo mejor del caribe, dicen que quienes la visitan siempre vuelven, para disfrutar del placer de no hacer nada, como mucho, tomar un cóctel a ritmo de reggae en un club al lado de mar disfrutando de la brisa marina. Está oscuro, pero eso es mar, y lo mio estres, no hay mas que verlo !! jejeje

Y Fin de la historia, OZÚÚÚ!!!