RESTAURANTE AL SOCAIRE (N/V)  –   Aires de Santander, de Suances, en la capital.

Y ya veréis porque lo pongo en rojo….. porque definitivamente esta ha sido una mala experiencia, no sé si es cuestión de cambiar de suerte o a lo mejor, es simplemente cuestión de cambiar de día… puede!

Dentro de los restaurantes nuevos que están abriendo los cántabros por Madrid, y sin parecerse nada a los del grupo Cañadio (D.Paco Quirón) nos recomendaron conocer esta nueva propuesta de unas amigas de Suances, que parece ser que, ya tienen otro local en el propio Suances y les ha ido muy bien. Madrid no es lo mismo que Suances, y no todo se basa en la calidad del producto, aunque sí importe.

AL SOCAIRE

ZONA : Retiro, al final de Menéndez Pelayo, donde la casa de Cantabria está.

Es un sitio que, de entrada, le vimos cierto encanto, con una terraza y un decorado no muy chirriante, igual un poco, pero no de encontrarse incomodo, y no comimos mal,  pero, tuvimos un PERO CON MAYÚSCULAS.

Nos pusieron en una mesa con los dos mirando a dos puertas que daban a la cocina, una cocina que no paraban de entrar, camareros, gerentes, barman, maîtres y, todos ellos, a una velocidad de vértigo, con platos, comandas y, también, con bastantes malos humores, que nos fueron desmotivando poco a poco y quitando la ganas de seguir en ese lugar.

Y no digo que sea malo aprovechar todos los espacios pero, si pones una mesa en ese lugar tiene que ser siempre con los don comensales mirando hacia las ventanas y no hacia a las puertas, lo siento, si no entran así, pues no la pongas, si resulta que la mesa está tan ajustada que los camareros no pasarían si te sientas del otro lado, ahórratela. Pero si ya todo eso me pareció un mal detalle, peor aún es que, se haya quedado enseguida una mesa excelente vacía, y en vez de cambiarnos, sabían que estábamos muy incómodos, se la quedó la propia dueña, de Suances, para comer con su marido, pues no…

Hemos comido bien, la verdad, ¿ mala suerte? No lo sé, no creo en la mala suerte, creo mucho más en la mala gestión o en la poca vista para hacer de un local un lugar agradable para todos, todos somos tus mejores clientes, no puedes maltratar a nadie que no conoces, simplemente por eso, porque no lo conoces, puede llegar a ser tu mejor cliente o tu peor crítico, o simplemente no se debe descuidar a nadie, la clave está en que todos tus clientes se sientan como si fueran tu mejor cliente, y No que le hagas sentirse como Piter selers en el guateque.

La verdad que el local puede que, por ser domingo, estaba lleno de mesas familiares, y eso hizo que al final, en las sobremesas, los niños se revolucionaran, no sólo se les empezó a oír de más, es que incluso se les dejó jugar con videos en sus tablets y nadie les obligaba a quitar el sonido, en fin, pues eso… no ha pasado la prueba.

¡Qué pena! porque la comida nos gustó mucho, salimos a 40 euros/persona, tomando un carabinero y un segundo plato espléndido, sabían que habíamos sufrido por un sitio infernal pero no hicieron nada por compensarlo, ni un detalle, ni un bombón, ni un licor, ni nada de nada.

Conclusión: NO VOLVEMOS 

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