Como cambian las cosas, como nos las han cambiado o como las cambiamos nosotros mismos.

Cuando ir a hacerte un cambio te hace de todo menos ilusión, ir a la pelu se ha convertido en algo que apetece menos que ir al gimnasio, y ya es, eh!!!

Un día de Pelu para una Sin Edad: Nuestra selectividad particular, empezamos:

Recuerdo que, para mí, ir a pelu suponía mil cosas positivas, verte cambiada, verte otra, verte más guapa, ibas cargada de ilusiones, y dejabas que te hicieran cambios que no habías ni pensado. ¿Por qué? Yo creo qué te motivaba la idea de ser, a partir de ese momento, una chica nueva, era una aventura divertida de la que casi siempre salías contenta, es más, hasta te buscabas el cambio como una terapia, hasta te parecía salir de allí con una personalidad nueva, otra persona. ¡El pelo hace mucho, repetías con todas aquellas chicas!!  ¡¡El pelo te cambia hasta el estado de ánimo!! ¡El pelo lo hace todo! Frases de pelus Top Top!

Ahora nuestras expectativas han cambiado, cuando vamos a la peluquería lo hacemos, al menos yo, por obligación, y muchas de nosotras, en la que me encuentro, necesitamos una pequeña dosis de autocontrol, una pastillita de»callaquetupuedes» para no liarla más de lo que se espera de ti que, vamos a ser sinceras, con algo de esto, ya sólo con vernos, ya cuentan eh?  ¡Si es que se nos ve venir de lejos!!!


Empezamos la jornada de actos…

Empiezo por llegar a la hora, te dan una hora que siempre es aproximada y que nunca es la de verdad, pero bueno ahí aguantas como puedes y todavía haces gala de buen humor, sobre todo cuando te llega la hora de sentarte en el lavabo, antes se pasa nervios, pero llegar a la zona de lavado es un puntazo, como una liberación, yo creo que no exagero, pienso que es uno de los momentos mejores de la jornada. ¡Fijo!

Eso sí, dura poco esa sensación de relajación. Llega la primera chica/chico que te va a lavar la cabeza, y ahí empieza la guerra de preguntas y puntos de vista estresantes.

 

Antes de esto hay un momento curioso, y nuevo, esto en mi época no se hacía (nuestras frases de madre jejeje), que es el dilema de si el agua está bien o está mal, de temperatura se entiende, siempre dices, o yo al menos, bien, bien gracias, a no ser que te esté quemando viva que, en ese caso, no sé para que lo preguntan, es evidente que eso molesta, no?? A ver, el agua de temperatura normalita, templadita, ni frio ni calor, le gusta a todo el mundo, ¿no?? ¿Por qué lo preguntan entonces cada vez que abren el grifo?? ¡qué cansino!!

 

 

Bien, seguimos en el lavabo, y YA con la temperatura elegida.

Empieza el turno de las preguntas estresantes de «zona de lavado«. Esta lucha suele ser bastante frustrante, al menos para mí, se me hace muy tensa e injusta, consiste en darte, gratuitamente, el primer diagnóstico de tu cabello, que, por supuesto, siempre lo tienes fatal : Seco, desnutrido, deshidratado, escamado (ahora también se meten con el cuero cabelludo), las puntas mal, necesitas mascarilla intensa, o un flash que te de brillo y cuerpo porque está débil, muy débil, te cae, yo que sé!!! ¡Lo tienes hecho una mierda vaya!!

Esto sabes que te va a encarecer el lavado de 10 a 18 euros, y te da por ahí mismo pagarlos, pero empiezas a pensar, que esto sí que es lo jodido, y ¿si es verdad? y ¿si resulta que lo tengo hecho una mierda?? Y ¿qué hago ahora? ¿lo pago o lo dejo como lo tengo?

Y ahí es cuando yo digo yo : ¿por qué?

 ¿Qué les he hecho yo para someterme a este estrés de decisión cuando yo estaba a punto de relajarme una vez conseguida la temperatura ideal?

y, ¿por qué tengo que enfrentarme ahora a la decisión tan triste de, me lo dice para que me gaste más o realmente es verdad y esto no hay quien lo lleve con gracia?

Ahí te decides por lo primero porque tú no tienes el pelo mal ni de coña marinera! y con todo tu carácter de mujer que sabe lo que quiere, dices muy ROTUNDAMENTE :  NO, gracias, no me ponga naaaaaaada!!!!.

¿Y que sientes en el fondo? Que estás diciendo NO a todo lo que se supone es beneficioso para tu pelo, a no dejar el pelo suave y sedoso, a no sanarte las puntas, a brillar como una quinceañera, dices que NO a lo bueno, pero piensas, soy más fuerte que ella y digo: ¡¡¡NO, no y no, a que a mí no me la dan, a que tengo mi criterio, y a que no me van a vender la moto porque yo no soy tonta y me entero, hala!.

¿Te dejan jodida? Sí. Mucho.

Destrozada!!

Una vez acabado el proceso de lavado te acercan ya al salón, zona de trabajo, o de secado, o lo que sea, y con la moral por el suelo, y con cosas raras por la cabeza, ya la toalla no se lleva, y te viene el segundo diagnóstico, no falla.

Que si necesitas cortar las puntas, sanear el pelo, y que si te ponen algún plis, plus, plas o lo que sea para el peinado y engordar la cuenta, ya ahí me pongo de los nervios….  más aún, y cuidado que no dejemos de lado que al decir que no al corte viene el acoso por el color, pero como eso tienen que hacerlo antes del lavado, ya lo dejan para la siguiente vez que vayas, pero que lo llevas de color también mal te lo tienes que tragar, eh! que ni de eso vas bien, que lo sepas…  Corte y color deberían tener un capítulo porsi mismos. (si es mejor tiente o mecha, o las dos cosas, de tesina, de verdad)

Cuando ya consigues decir que no a todo, la chica/o te mira cómo : ¡Vaya! me ha tocado una borde.

 

¿No hay un estudio de esos de pago que les enseñe un poco de empatía con el cliente? que les explique que, para alguien DECIR NO CINCO VECES SEGUIDAS no gusta, estresa, agobia, y te hace sentir mal, y resulta que, ahora, la borde eres tú, ¿ por qué no se siente ella/el mal intentando decirme cada cinco minutos que todo lo tengo o lo hago mal?

Bueno pues ya está. Dejémoslo ahí.

Me ha costado una hora y media, y mucho nervio, pero por fin llegamos a un acuerdo y sacan el secador.

¡¡¡¡¡ Qué aliviooooo, por Dios!!!!!!!

Ya nos queda sólo el peinado, que lleva su lucha propia, tampoco nos hagamos las chulas de que todo está superado, no,  pero, al menos para mí, ya es mucho menos violento, no porque no insistan, o hagan lo que les dé la gana, que lo hacen, es que ahí tú ya estás completamente rendida y ni miras para lo que hacen.
Ya, en ese momento, les dejas hacer, porque piensas, siempre lo puedo volver a lavar en casa… eso es la verdad, sobretodo cuando vienes de un corte o un color. Ahi ya estás entregada del todo.

Yo siempre les digo lo mismo que, por favor, me quede como si me lo hubiera lavado yo en casa. Y ya, relajada, me pongo con el Hola, cuando terminan, te ves que estás con el casquete de tu abuela, y punto, sacas una lagrimilla, pides el abrigo, pagas, y ya se acabó todo. 

El momento más feliz de ir a la peluquería es cuando me veo salir por la puerta, incluso sin gustarme, sólo pienso, hasta dentro de un mes, cómo poco, no vuelvo, y eso ya lo compensa todo.

Luego ya viene la parte casera que reconforta mucho más, siempre hay alguien que cuando llegas a casa te dice: ¿ qué te has hecho hoy en el pelo ? ¡qué raro te lo han dejado ¿¿¿¿no???!!!!!!!

… es asi o no es así???  ¡¡¡¡¡ FELIZ JORNADA DE PELU!!!