Ayer estuve con unos amigos donde hacían una presentación de resultados y nuevos retos, podíamos llamarle así, los voluntarios que trabajan para la Fundación Soñar Despierto.

Querían enseñar a sus socios cómo va el proyecto y en que se utiliza su dinero, ese sería el resumen real, directa al grano.

En la presentación, la presidenta, con sólo 24 años, contó que llevaba colaborando con la asociación desde los 17 años, y se notaba en sus ojos que era la chica más orgullosa de la sala.

Nos contó como empezaron un grupo de jovencitos, casi adolescentes, en emplear sus ratos libres, o ratos de ocio, porque “libres” no lo son ya que seguro han dejado de hacer otras cosas más típicas de su edad, en intentar hacer más alegre y esperanzadores los días de otros jovencitos y niños que no habían tenido la misma suerte que ellos en la vida, decidieron entonces acompañar, ir a estudiar, a pasear, a sacarles al cine , a hacer tareas complementarias, y extras, con los niños, todos menores de edad, acogidos en las residencias de la comunidad de Madrid.

Como sabéis, cuando unos padres no pueden hacerse cargo de sus hijos, por los motivos que sean, la comunidad de Madrid se hace cargo de ellos, hay muchas residencias, y muchos niños en esta situación, los educadores se encargan de que asistan al colegio de que no les falte comida, educación y «cierto bienestar». Para algunos de ellos este trámite es temporal, para otros no se sabe cuando terminará, porque en muchos casos los padres nunca aparecen, no todos tienen el mismo inicio ni, mucho menos, el mismo final.

Los voluntarios de “Soñar Despierto”, empezaron a pasar sus tardes estudiando con ellos. Sus visitas, sus salidas a pasear, sus ratos con ellos, empezaron a ser Magia, tanto para los internos, como para los voluntarios, y así empezó todo.

Cuando comprobaron que simplemente la compañía hacía efecto, empezaron también a tomar más conciencia de la realidad de esta situación y a implicarse más con todo este proyecto, ahora son 300 voluntarios y ayudan en 35 centros de Madrid, hacen actos especiales, les sacan los fines de semana, al zoo, al parque de atracciones, les ponen los Reyes, van con ellos de campamento en verano, y ahora, y este es ya el último proyecto que están llevando a cabo, hacen todo lo posible para conseguir becas para que puedan continuar sus estudios.

Nos explicaban con lagrimas en los ojos, bueno, YO lloraba como si no hubiera un mañana, que el periodo más complicado en la relación y en el desarrollo de estos niños, es cuando llegan a los 13, 14 15 años, adolescentes que ya se dan cuenta un poco de su “realidad” y ese desapego que empieza a hacerles más daño, el miedo al futuro, como se resolverá su vida cuando no tengan a una organización que les proteja, el miedo a volar solos… y ahí es donde sus nuevos “amigos” han sabido ser amigos para siempre, siguen con ellos, aunque se hayan casado, y muchos están ya trabajando y también colaboran, y gracias a estas nuevas iniciativas nos presentaron a 17 de ellos que están ya en la universidad.

Hay empresas que colaboran en actos concretos, y personas anónimas que donan lo que pueden, a mi me han contado que lo que más les interesa, por saber con qué presupuesto cuentan, es que la gente se haga socia, puede ser con sólo 5€ al mes, dos cañas, y si vierais las caras de felicidad de esos niños, de todos, no lo dudaríais, nos atendieron niñas con vaqueros y la misma camiseta, no sabíamos quien era voluntaria o acogida, todas iguales irradiando luz en su mirada.

A mi me gustó mucho mucho la labor que estos jovencitos están haciendo, es digno de admiración que la gente tan joven se preocupe por otros niños que no han tenido su suerte,y me parece un logro tremendo el apego que existe entre ambas partes, yo no le veía fácil.

Si hay gente joven que se dedica a hacer estar cosas en su tiempo libre, si hay niños que si no llega a ser por estos voluntarios no salen de sus residencias ni a por un helado, y si para que esto funcione bien, necesitan un poquito de ayuda, me parece el dinero mejor gastado.

Tanto los unos, como los otros, son la prueba de que no está todo perdido, y de verdad que yo he visto en ellos la confirmación de que a veces es mas feliz el que da, que el que recibe, ¡qué buena labor y que buena experiencia para ambos lados!

Doy las gracias a todos, y en especial a María y Nacho que me invitaron, y mi admiración absoluta a todos esos chicos voluntarios y Fundadores donde está su hija MARTA, que lleva años, muchos para su edad, cuidando a sus niños y cogiendo sus vacaciones, ella ya trabaja, para ir con ellos de campamento y a donde sea, y dice que son las últimas que cambiaría por ningún otro plan.

Os muestro en medio de tanto rollo, bastante típico mío, fotos de sus salidas, de sus momentos de ocio, de la amistad que hay entre ellos… y para acabar, os comparto la información de la fundación por si queréis echarle un ojo y contribuir con ellos.

sdm@sdespierto.es

www.sdespierto.es

Cualquier duda también podéis escribir, a info@lossinedad.com